lunes, 31 de enero de 2011

SEIS

ALGOMELATEYNOESMICORAZÓN.
Me tapo la columna con un camisón rosado, y siento el humo del tabaco arrastrarse por mis pulmones. Arde. Se ensanchan los músculos. Sufren. Largan el humo, y mi corazón empieza a acelerarse. La piel se me vuelve gris, like the skin a of a dying man. Me trago el aire a bocanadas, y mis pulmones se hacen cada vez más grandes, más grandes, más grandes. Los ojos se me inyectan. Reconozco al demonio que ha tomado mis brazos y mis piernas, que ha robado mi piel, que la ha vuelto cenizas, que me está rompiendo los huesos y que está bajando por mi costado, como una lágrima, erizándome los poros, acostándome desnuda en la cerámica fría y áspera. Me arrastra por el suelo, arañándome la espalda, escribiendo con la piel que se me va cayendo un epitafio. A mi se me va la vida, y cierro los ojos calmada, aunque anestesiada por el dolor. Me olvido, porque me decía, sola "Tengo que olvidarme". Creo que me estoy muriendo.
Pierdo la noción del tiempo.
Me vuelo.
Ahora rasco el suelo con los huesos.
Mi epitafio es un cuento.
Que no puedo leer.
Me asusto.
Y me desvanezco.

Y escucho la lluvia, cercana, abismada en los pequeños rincones que me encierran. El cielo me encierra. Y sigo escuchando, cómo golpea contra el techo de chapa, contra las macetas de barro, contra los charcos, contra las hojas de albahaca, contra el asfalto alisado, y las arañas galponeras que se esconden en las esquinas, por la resolana. Y las regaderas, vacías, llenas de tierra en los dibujos. Los fracos de acetona, con lombrices, y sapitos, las palas sucias, naranjas. Las botas de lluvia que se van machando mientras entran los de jardín, dejando todo el cemento alisado lleno de huellas de barro, con pasto, y ácaros. Los impermeables chorrean, y se dejan caer. El delicado filo de tu ida me está matando, pero ya no lo siento, porque ya estoy muerta.
No recuerdo ya nada de lo que es la piel ni lo que son mis ojos. Ahora estoy hecha partículas, sin sexo, sin vida, sin alegría, sin tristeza. Yo viajo, y solamente tengo la posibilidad de sorprenderme, cuando se me acercan los ruidos, y la lluvia fresquita, y los truenos, y la vida que me falta.

sábado, 29 de enero de 2011

CINCO

Hoy no estoy para usar frases con plenitud de calificativos ni nada, y aprovechando que nadie lee esto, me parece que puedo decir que creo que solamente puedo alimentarme de la felicidad de los demás. Estoy sola, como nunca, sola, y veo la felicidad en un par de ojitos brillantes y achinados por los cachetes que suben en una sonrisa que es completamente sincera. Pero no es mia, y me duele un poquito sentir que ya no puedo sonreir, que solamente me puedo reir. Sin embargo, no es envidioso este autoconvencimiento (que en propia esencia ya ha fallado, pero uno puede quedarse con la ilusión de que funcione), no, es un rincón mio que encontré hoy, y que no está bueno vivir en él, pero ya no queda otra, no quiero vivir buscando, no quiero vivir fracasando y no quiero vivir cayéndome de un piso 23 para no morirme jamás. No quiero que me disparen, no quiero golpear a la gente porque me desagrada, no quiero. Quiero enamorarme, quiero que asesinen a mi amor y vivir solamente para encontrar al asesino y comérmelo a mordiscones.
No puedo combatir esto, de ninguna manera. No puedo.

viernes, 28 de enero de 2011

CUATRO

Qué mal me estoy haciendo, qué fácil lloro todos los días, y soy ruido blanco, nadie, nadie pone su mano en mi hombro, nadie reconoce los huesos agigantados de mi columna, nadie roza con resquemor mi piel, nadie se acalambra al ver el punteo casi hecho con una máquina de coser en las esferas de mis pulmones, nadie se asusta al raspar con las yemas de los dedos la costra sangrante de mis omóplatos, de los agujeros inconsolables de las alas que perdí, por volar, por vos, porque te creí cielo y le quitaste las alas a esta pobre maraña de vidrios que yo solía ser. No puedo volar, solamente puedo acariciar y ser la única que se estremezca al sentir el calor de las venas rotas del tejido de mi estómago, el helado aullido de mi bronca, que se cierne en la carne, renace como si matarla fuera imposible, como si la furia fuese incontenible y no pudiese parar de salpicar sangre porque está ardiendo por dentro, como yo, que soy la única que arranca el feto de su propio cuerpo, que lo escucha llorar y tragándose un vaso de lágrimas le va arrancando los pedazos de piel muerta, que solía estar viva en el cándido interior de mi cuerpo. Pero lo sacaste, te chupaste el calor como un piso nevado, que solamente me espera para quitarme el aliento de a poco, y arrastrarme con las heridas al rojo vivo hacia tu infierno, que es esta soledad, que es el helado filo del cuchillo.

domingo, 23 de enero de 2011

TRES

Sos un pelotudo.
Y ojalá que a todas tus mascotas les agarre un infarto.
A todas.
Al mismo tiempo.
Y que te pongas mal.
Y llores.
Por pelotudo.
Y tu papá te grabe.
Y lo suba al Facebook.
Y me agregue como amiga al Facebook.
Así yo puedo firmar:
"Te pasa por pelotudo".
Y que me elimine.
Y que yo me una a un grupo corte "Los putos te eliminan".
Y me agregues vos.
Y me mandes a la puta que me parió.
Así yo te puedo decir "Ok, pero me hablaste, y eso es un EPIC WIN".

sábado, 22 de enero de 2011

RECETA: CHOCOLATE CHIP COOKIES

INGREDIENTES:
270 gramos de harina 0000
60 gramos de azúcar blanca, común, la que podés encontrar en cualquier lado.
60 gramos de azúcar rubia. Esta a mi me costó un poquitín más encontrarla, la compré en una dietética, y no es cara.
100 gramos de manteca blanda. No la calienten en microondas, déjenla afuera de la heladera dos horas por lo menos, o arriba del horno encendido.
2 huevos
200 gramos de chips de chocolate. Se pueden comprar en un cotillón.
1 cucharadita de bicarbonato de sodio
1 pizca de sal
1 cucharadita de esencia de vainilla

PREPARACIÓN:
Precalentar el horno.
Mezclar en un bol la manteca blanda, el azúcar rubia, el azúcar blanca y la escencia de vainilla con una cuchara de madera hasta llegar a punto pomada (si se calienta la manteca en el microondas, no podrán llegar a este punto debido a que la manteca se vuelve líquida).
Añadir los huevos y los ingredientes secos tamizados.
Agregar los chips de chocolate y unir bien.
En una placa, colocar papel manteca y encima de éste poner cucharadas de masa. Más o menos calcular un espacio ancho para las galletas porque se agrandan mucho cuando se cocinan.
Cocinar durante 10 minutos o hasta que queden doradas. Mucho cuidado con que no se quemen por abajo, ya que en el horno puede parecer que no están hechas porque al tocarlas están esponjosas.

OPCIONAL:
Se puede poner azúcar arriba de las galletas.

viernes, 21 de enero de 2011

DOS

Creating ashes. Failing at life more than anyone could imagine. Acertando en una y errándole en 20. ¿Alguien más piensa así? Porque a mi me resulta raro irme al lugar donde POR AHÍ no me pueden ver, y creer que no me ven, y volver atrás, y volver adelante, buscar a un monito que no está, ir a donde todos me ven, salir y acordarme de la primera vez que compré un paquete de preservativos que no podía tener tanta vergüenza encima. Y pienso: This place is bigger than our appartment! Y claro, por eso goodbye mundo cruel me voy a escuchar un tatuaje dada vuelta aunque hoy no llueva pero está bien.

miércoles, 19 de enero de 2011

UNA MUJER SERIA

"I am a... a...
I AM A... a...
I'M TRYING TO BE  A SERIOUS MAN!"
Larry Gopnik
"A Serious Man" by Coen Brothers

domingo, 16 de enero de 2011

UNO

Viendo cómo caía en picada la primera y única relación de toda mi vida, y sintiendo el sabor amargo del fracaso de la amistad fraternal que yo tenía en mente y no se pudo concretar - Dios sabe por qué -, agarré mi bolsa de confianzas y se la di al único hombre que me quedaba, y en realidad el único hombre que nos queda a todas.
La agarró, la sacudió, la abrió,  se la pasó por el culo y me la devolvió diciéndome "¿Para qué carajo quiero esto yo?"
En esas situaciones uno se sienta en el suelo, se mira los pies y pregunta, solito, si es el único pelotudo al que le toman el pelo de esa manera. No responde nadie, claro, pero solamente nos queda el tambor funerario, latente, que dice "Ojalá que te pise un camión y no te mueras, ojalá que te quedes vivo así te puedo agarrar del cogote y repetirte una y otra vez lo mucho que me decepcionaste, y ahí te podés morir tranquilo, en un pozo, solo".
Por eso, ahí uno se agarra los pies con las manos, y se siente il capo di tutti capi: Por más que duela, se puede. El tambor se calma, y siguen sonando los redobles, y se sienten en las venas, pero ahí podés decir que la bolsa de confianza estaba vacía, como para no sentirte tan pelotudo.