miércoles, 23 de febrero de 2011

DIEZ

Perdón, pero la verdad es que no pude más. En serio, me tenías loca, pero loca en serio. Reviviste eso que me pasó en primaria, me hiciste sentir esa cosita rara del amor platónico que se reflejaba en una amistad linda, una amistad simpática. Pero te me caiste a pedazos, y se ve que demasiado no importó porque tampoco te molestaste en remarla, lo que no está mal, por eso no te juzgo como persona: Serás quien quieras.
Pero no puedo yo con eso, siento ampollas en el corazón cuando te veo, así sea por una foto, y creo que realmente me voy a poner a llorar si te veo caminando o en algún lado. Soy así, me marco como a garrote, por eso necesito borrarte, y si en algún momento tenés ganas de remontarla, sabés desde hoy que tengo los brazos abiertos, me quieras como me quieras, porque también soy así: Faldera.
No pude evitar sacarte de esos pensamientos a la hora de dormirme. Bah, sí pude, pero por mi bien decidí alejar esas ilusiones a los golpes. En realidad, me estaba carcomiendo la idea de que te tuve cerquita y no logré nada, pero no me molesta, yo te pedí perdón de todo y te dije el verdadero motivo de todo, que ignoraste completamente.
Por eso, y aunque me moleste la palabra, yo salgo impune, como vos, y estamos los dos contento. Incomunicados, pero contentos. Sí, fuiste ese cantito alegre de todas mis mañanas desde fines de 2009 hasta fines de 2011, y aunque no entienda bien qué me querés decir, interpreto que es que ya cumpliste tu ciclo con nosotras, y que se termina acá, que se terminó hace rato. Y está bien.
Un simple gracias al viento por haberme dado un poquito de alegría creo que es suficiente para cerrar todo, al menos para mi, que soy quien todavía piensa en esto.

lunes, 21 de febrero de 2011

NUEVE

Estoy asombrada por la velocidad sideral de tu cariño, que tanto estoy rezando para que me vuelva a tocar, impulsivo y seductor, quizás me vaya a lastimar. Pero estoy segura, sin haber pensado mucho, que estoy rasgando de a poco los retazos de tu piel, adentrándome despacio en la niebla de tu aliento, respirando con los ojos entreabiertos la suciedad del Universo, la polución de mi religión.
Aguanto sentadita en el rincón de tu cuarto, haciéndome fractal e inocente, pensando entre lágrimas cenizas lo lejos que estoy de casa, de mi, del lugar que me corresponde. Porque me cuesta, ¿sabés? acariciarte desde la raíz hasta la punta de tu pelo, en el pasto, rejurgitando violencia que me dice que en realidad con lo que acaricio podría asfixiarte.
Sin embargo, acá estoy, sola, tranquila, porque me diste una pieza en la que como las otras, has apagado la luz, cerrado la puerta y olvidado, siendo una pieza tan linda y cómoda, sembraste en ella los demonios que nadie se atreve a sembrar en vos: El humo crudo de la soledad.
No es que no lo conozcas, porque las serpientes ya revisaron tu cuerpo, y no quiero asustarte, mi amor, solamente te aviso que tenés hasta los intestinos plagados de huevos venenos.

miércoles, 16 de febrero de 2011

OCHO

Y al final, me convertí en la única persona que podía contenerme. Es gracioso, pero solamente para no ser dolorosamente triste, cómo la gente cambia de parecer en un segundo, cómo todas las opiniones se dan vuelta, y terminan lastimando. Todo lo que una vez me dijeron que yo hacía mal, todos los cargos por los cuales me condenaron a muerte ahora son liberados, y ahora están bien, y claro, cómo no van a estar bien cuando son a conveniencia ajena. Porque es así, todos hablamos de más hasta que vivimos, todos hacemos libros gordos de teoría pero poco sabemos de práctica, formulamos mil ecuaciones que deberían funcionar, ¿pero al final qué pasa? Nada, todo se desmorona, y te das cuenta de que no podés aplicar tu teoría, porque no es válida, porque presumiste la temperatura del agua desde una burbuja hermética, todo lo que quisiste inventar es una porquería, una mentira, una especulación fallida, pero bien que pasaste por encima de todo aquel que te contradijera cuando decías saberlo todo, porque siempre tus prejuicios morales son justificados, siempre tus valores tiene que prevalecer por encima de los de los demás, siempre tu palabra es más limpia que la de las pobres almas revueltas y perdidas que tenés al rededor. ¿Te cuento algo, corazón? Por esas teorías excluyentes es que no podés evitar una soledad a diestra y siniestra, por eso le tenés miedo a la vida. Tomar alcohol ocasionalmente no es una experiencia, tampoco lo es estar con cualquier persona que se te ocurra, porque cuando tengas que aplicar a la práctica todas tus vivencias, ¿dónde encaja el alcohol?, ¿dónde encaja la lujuria? En ningún lado, y ahí es cuando vas a necesitar la ayuda (con carpa, por supuesto) de esos pelotudos que estuvimos haciendo todo mal mientras vos hacías todo bien. Y como somos eso, unos pelotudos, te la vamos a brindar, porque en cuanto se nos ocurra decir "Pero cuando a mi me pasaba lo que te pasa a vos, me cagaste a pedos" vas a dar una lista larga y tediosa de por qué lo que vos estás haciendo está bien. Sí, mi vida, la realidad es esa, por más que no lo quieras aceptar, y me lo niegues, y sigas con ese film de que tu vida está perfecta como está. Ahora es cuando te está tocando el amor, y cuando te decepcione vas a ver lo difícil que es dejarlo ir.

miércoles, 2 de febrero de 2011

SIETE

Como yo decía ayer, para mi esto es todo raro. Yo, hoy, 03/02/11 me siento una piedrita en el zapato de mi presente. Más o menos porque soy como un arlequín inexperto en una función de Cirque Du Soleil, y para cagarla más, en LOVE. Soy una payasa que no entiende nada y va arruinando las canciones previamente arruinadas de los Fab Four, con pasos torpes. Es que ese no es mi escenario, yo no sé qué hago ahí, yo nunca practiqué, yo no estaba preparada para semejante acto y encima me están tirando todos en triciclos y monopatines. No están gozándome, eh, no, pero ellos saben, ellos van bien en su triciclo, y a mi me están tirando porque saben que yo no sé nada de esto.
Bueno, básicamente la situación es esa: Yo, una gansa. No solamente porque me sacaron algo que ni siquiera tenía, sino porque sueño con una quimera, aunque no quiera, y me siento re lela cuando me despierto por me agarra un saborcito medio amargo en la garganta, y no es sarro, es una melancolía rasposa que le agarra a uno cuando le amagan.
No estoy segura de qué viene ahora, porque cuanto menos haga, mejor.