miércoles, 30 de marzo de 2011

DIECISEIS

Me gustaría decir que tejo por caridad. No puedo, no es así, tejo porque es la forma menos autodestructiva que tengo de olvidarme de que el 80% de las cosas que hice desde que nací son fracasos. Tejo porque me ayuda a respirar en mi soledad, me ayuda a sacudir la idea de que estoy rota por dentro. Me ayuda a eliminar parcialmente el sentimiento de rechazo constante, me ayuda a dejar de pensar "¿Qué estoy haciendo tan mal?". Tejer me ayuda a fabular, me ayuda a crear con la cabeza, me ayuda a rebotar en la tierra y subir al cielo, me ayuda a proponer una nube para sentarme y me ayuda a quedarme dormida en ella. Me ayuda a pensar en laberintos, en cárceles, en el amor, en colores, en sangre. Me ayuda a latir.

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