Perdón, pero la verdad es que no pude más. En serio, me tenías loca, pero loca en serio. Reviviste eso que me pasó en primaria, me hiciste sentir esa cosita rara del amor platónico que se reflejaba en una amistad linda, una amistad simpática. Pero te me caiste a pedazos, y se ve que demasiado no importó porque tampoco te molestaste en remarla, lo que no está mal, por eso no te juzgo como persona: Serás quien quieras.
Pero no puedo yo con eso, siento ampollas en el corazón cuando te veo, así sea por una foto, y creo que realmente me voy a poner a llorar si te veo caminando o en algún lado. Soy así, me marco como a garrote, por eso necesito borrarte, y si en algún momento tenés ganas de remontarla, sabés desde hoy que tengo los brazos abiertos, me quieras como me quieras, porque también soy así: Faldera.
No pude evitar sacarte de esos pensamientos a la hora de dormirme. Bah, sí pude, pero por mi bien decidí alejar esas ilusiones a los golpes. En realidad, me estaba carcomiendo la idea de que te tuve cerquita y no logré nada, pero no me molesta, yo te pedí perdón de todo y te dije el verdadero motivo de todo, que ignoraste completamente.
Por eso, y aunque me moleste la palabra, yo salgo impune, como vos, y estamos los dos contento. Incomunicados, pero contentos. Sí, fuiste ese cantito alegre de todas mis mañanas desde fines de 2009 hasta fines de 2011, y aunque no entienda bien qué me querés decir, interpreto que es que ya cumpliste tu ciclo con nosotras, y que se termina acá, que se terminó hace rato. Y está bien.
Un simple gracias al viento por haberme dado un poquito de alegría creo que es suficiente para cerrar todo, al menos para mi, que soy quien todavía piensa en esto.
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